En el capítulo 9 de Dietas a examen conocemos a Esther, una paciente que quiere comenzar una dieta para bajar de peso ya que el sobrepeso le está afectando a su salud. Para conseguirlo acude a la consulta de Raquel Magem, una dietista macrobiótica que la hará unas preguntas para conocer de dónde viene el problema.

La dieta macrobiótica se basa en los alimentos del reino vegetal, aunque no es vegetaría en su totalidad. De ahí que no se descarte ningún alimento, únicamente se tiene preferencia por el pescado en lugar de la carne ya que contiene grasas saturadas y colesterol.

La dieta macrobiótica elimina los productos refinados como el azúcar blanco, los embutidos, la carne, los refrescos o el pan blanco. Se basa en buscar el equilibrio emocional y espiritual. En la que los alimentos se dividen en dos grupos, yang son los alimentos que en los que la energía es caliente, tonificante como los cereales, pescado, legumbres, sal, o verduras. O el yin en la que los alimentos son de energía fría y debilitante como el azúcar, la miel, los lácteos, las frutas tropicales y verduras como las patatas, berenjena, tomate o remolacha.

Esta dieta incorpora las algas marinas como parte del menú diario, además de los cereales integrales. A este método de adelgazamiento hay que sumarle remedios naturales y terapias como el Shiatsu.

El caso real de este episodio de Dietas a examen, la paciente se pesa inicialmente y la báscula marca casi 90 kilos, con un índice de grasa corporal que alerta de su obesidad. Para llevar a cabo la dieta la dietista elabora un régimen. Los ingredientes en los que se basará la dieta serán los cereales integrales sobre todo arroz, mijo, y los hidratos de carbono que le proporcionen la energía que necesita. Las proteínas animales serán sustituidas por las proteínas vegetales, basadas en las legumbres. Las verduras también formarán parte de esta dieta tanto en crudo como cocinadas. Como entrante se tendrá que tomar de forma habitual una sopa de miso para calmar la ansiedad. Además incorporará semillas como pipas, sésamo etc.

Además de la dieta que va a seguir, Esther deberá practicar algo de deporte. También asistirá a las clases y cursos de cocina que imparte la dietista para poder elaborar multitud de recetas macrobióticas.

Esther comienza haciendo la compra y al volver a casa se pesa para poder ir haciendo el seguimiento. Pasado unos días acude a un curso de cocina para aprender a preparar más platos de esta dieta.

Esther para complementar la dieta acudirá a clases de taichí, que ayuda al equilibrio para que toda la energía del cuerpo circule.

Tras doce días de dieta, Esther se encuentra muy bien y ya ha perdido casi 5 kilos, al acudir a la consulta le cuenta a Raquel Magem lo satisfecha que está con la dieta. Ahora tiene que continuar con la dieta hasta lograr su objetivo.

La doctora Pilar Riobó como experta independiente, nos cuenta los pros y los contras de esta dieta. Al eliminar los azúcares refinados lo cual puede ser bueno para no sobrecargar el páncreas, incorpora alimentos interesantes como los cereales integrales y las algas marinas que aportan yodo. El tofú o la soja que son característicos de la alimentación china tienen beneficios para el organismo ya que tienen sustancias antioxidantes. En esta dieta al eliminarse la proteína animal y puede darse escasez de nutrientes como el hierro y la vitamina B12, de manera que habría que sustituirlo con comprimidos de estas vitaminas.

 

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