¿Qué necesitas?

  • Pinzas de sujeción
  • Regla
  • Lapicero/Marcador
  • Sierra japonesa
  • Cinta de carrocero
  • Lija de mano
  • Pintura acrílica (gris claro y naranja)
  • Agua
  • Brocha
  • Cuchilla o navaja
  • Pata de cabra
  • Martillo
  • Grapadora
  • Llave de Allen
  • Pintura chalk paint gris claro

En el capítulo 75 de Reciclarte T4, la experta restauradora Chus Cano nos enseña a transformar una antigua silla estilo Luis XV en una colorida silla de escritorio para oficina.

Lo primero que debemos hacer es cortar las patas de nuestra silla, dejándola al ras de la moldura. Para ello, colocamos la silla en posición tumbada y, con unas pinzas de sujeción, la anclamos a nuestra mesa de trabajo para que quede fija y estable y podamos trabajar sobre ella.

A continuación, con una regla y un lapicero o marcador trazamos una línea a la altura que queremos cortar las patas.

Para cortar de manera más segura, empleamos una sierra japonesa muy despacio.

Ya sin patas, arrancamos con cuidado el cordón del borde de la tapicería del asiento para poder pintar mejor la estructura de madera y cubrimos los bordes de la tapicería de cinta de carrocero para proteger la tela de la pintura.

Una vez cubiertos los bordes con la cinta, lijamos la madera para eliminar los restos de barniz y abrir el poro de la madera de modo que la pintura que le apliquemos a posteriori quede perfecta.

Ahora pintamos un par de capas en la madera con una base acrílica de agua con un color neutro gris que sirva para cualquier color de tapicería.

Siguiendo los consejos de la experta en tapizado Alejandra Aguilar, no conservamos la gomaespuma que tenga más de diez años, ya que es tóxica.

Así comprobamos el estado de la tapicería de nuestra silla. Tomando como ejemplo la restauración de nuestra experta en restauración, mantenemos el respaldo de terciopelo de nuestra silla, pero lo pintamos con un color entre naranja y melocotón que aporte alegría.

Para ello, primero quitamos la pasamanería y la cola con la que iba pegada con una cuchilla o navaja con cuidado.

Después, tapamos con cinta de carrocero la pintura de la madera que hemos pintado al principio de gris para no estropearla y humedecemos el terciopelo con agua para que se penetre bien con la pintura.

Mientras se seca la pintura, eliminamos la tapicería del asiento con una pata de cabra y un martillo sacamos una a una las grapas que han sujetado la tela. Conservamos esta tela como patrón para cortar la nueva tela con la que vamos a tapizar.

Una vez escogida la tela con la que queremos tapizar y cortada al tamaño de nuestro asiento, grapamos primero los puntos cardinales de un lado a otro y vamos estirando para que quede sin arrugas.

Para que sea una silla de escritorio necesita unas patas. Por ello, reutilizamos las patas de una silla de escritorio de oficina. Desmontamos las patas metálicas quitando los tornillos con una llave Allen de su placa y, sobre una superficie cubierta de papel para no manchar y con las ventanas abiertas para no intoxicarnos, las pintamos con chalk Paint del color con el que pintamos la madera: un gris claro.

Cuando las patas estén secas, por último, las atornillamos de nuevo a su nueva silla y ya tenemos nuestra silla estilo Luis XV con colores alegres de oficina.

No te pierdas todos los trucos y nuevas ideas de Chus Cano en Reciclarte T4.

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