En el primer episodio de De rastros con Chus, la restauradora Chus Cano se traslada en esta ocasión hasta Cuenca para visitar un desembalaje en busca de su nuevo reto.

Chus Cano visita la casa de Jesús, un arquitecto que diseñó con todo su cariño este hogar para toda la familia. La casa está llena de detalles y elementos decorativos que forman parte de recuerdos de diferentes viajes y experiencias de la familia. Un jardín dentro del salón aporta una gran personalidad a este espacio y una zona dedicada al mar con todo tipo de adornos del océano.

Pero el reto al que se tiene que enfrentar Chus es dar un toque especial a una colección de teteras, recuerdos de diferentes viajes de la mujer de Javier. Algo que encaje con el entorno y que sorprenda a nuestra protagonista.

Para ello Chus se desplazará hasta un desembalaje de Cuenca en el que después de ver diversos muebles y objetos de decoración, Chus se decide por una vitrina muy vintage.

Ya en el taller Chus hará unos pequeños retoques al mueble sin que este pierda su esencia. Tras una capa de imprimación, lo pinta con un color verde que combina con los colores de la casa de los protagonistas de hoy.

Finalmente se traslada el mueble a la casa de Jesús y Carmen y estos quedan encantados con el resultado.

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