Jose Luis tiene una mimosa enferma cuya corteza ha sido arrancada y el suministro de savia ha sido interrumpido. Tiene un daño grave y, además, hay marcas de que algún parásito se está aprovechando de esta situación e intenta acceder a la médula del árbol. Otro problema que se presenta es que ha sido muy mal podada y esto genera nuevos focos muy apetitosos para bacterias.

Para curarla empezamos sanando heridas, hacer cortes limpios y retirar la corteza seca. A continuación la sellamos con una masilla especial que nos venden en cualquier tienda especializada en jardinería y plantas. Si no encontramos o nuestro bolsillo no nos lo permite podemos utilizar barro con un poco de azufre o cobre que acabará haciendo lo mismo.

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