En el capítulo 1 de Vivir en pareja descubrimos por qué se produce el sentimiento de hostilidad en la pareja y cómo podemos controlarlo. Para ello, contamos con nuestra psicóloga Araceli Hernaiz.

Normalmente, detrás de la hostilidad se encuentran dos ideas: la primera es que todo debería irnos bien y no es así porque en la vida no es siempre todo color rosa; la segunda, tiene que ver con pensar que la persona que no cumple ciertas conductas debe ser castigada. Cuando un miembro de la pareja se somete al otro para huir de los conflictos puede provocarse ira por acumulación.

Para evitar estos problemas, hay que huir de los mitos como que está bien desahogarse. Es decir, si deshogarnos conlleva gritos, peleas...es mejor no hacerlo, sino que debemos reconducir la sensación de malestar, identificando qué nos desencadena este mal estar. También es necesario tomar conciencia de nuestras propias reacciones de hostilidad como pueden ser el calor, el cambio de pulso, tensión muscular...En plena disputa casi no usamos casi el nivel racional, sino el emocional por lo que es necesario dejar pasar un tiempo y hablar después del problema.

También debemos aceptar que nuestra pareja tiene derecho a estar irritada y a veces es bueno ignorarlo, desarrollando una comunicación lejana a la rabia o dirigida hacia temas que le agraden. Como siempre, la clave es la comunicación, evitar juicios y ser empáticos.

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